Schneckentraum
quizás no todo ha salido bien … pero de lo único que puedo estar segura es que te amo… lamentablemente por la mañana ya no existirás…. eterno resplandor de una mente sin recuerdos…
Engáñame , olvidame, que importa el corazón si mi amor esta firmado para ti sin condición. Castigame y miénteme te confieso me da igual, hace tiempo ha decidido mi corazón a quien amar. No importan tus amores, no importa tu pasado, tus pequeños errores ya los he perdonado mucho antes de pecar.
Y no hay nada que hacer yo nací para amarte y amarte sin final, algún día lo sé el caudal desbordado de tus aguas llega al mar, nada va a deterner el impulso de amar que me dicta el corazón, yo nací para amarte, yo nací para amarte, mas allá de la razón…
Después al fin , aprenderás aceptar mi corazón, si el amor es verdadero no se rinde ante el dolor . Esperaré no importa cuanto me hieras sin piedad , el destino esta marcado seras mío y nada mas . Y no hay nada que hacer yo nací para amarte y amarte sin final y algún día lo sé el caudal desbordado de tus aguas llega al mar, nada va a detener el impulso de amar que me dicta el corazón… <3
- Hacerse de rogar: el hacer el amor “no es un favor” para ellos.
- Tumbarse y esperar que el hombre lo haga todo: algunos lo llaman “ponerse en modo pasivo” o “síndrome del examinador de autoescuela”. Esto es cosa de dos.
- La falta de iniciativa: es lo que más les molesta.
- Hacerse una coleta ante de practicarle hacer el amor oral: puedes cortarle el rollo.
- Hacer daño con los dientes durante una felación: quizá no quiera volver a practicarlo.
- No utilizar las manos durante la felación: le gusta sentir que juegas con ‘su cosita’
- Planificar cuándo y cómo hacerlo: darle fecha y hora le agobia. Déjate llevar y que surja el momento. No hay que tenerlo todo bajo control.
- Decirle que apague la luz: hacerlo con la luz encendida no es pornográfico.
- Fingir los orgasmos: las exageraciones se notan.
- Meterle el dedo en el ano mientras eyacula: ¡Ni se te ocurra hacerlo sin preguntar! Seguramente no sepa interpretarlo, para él es terreno vedado.
- Poner pegas con el hacer el amor oral: él nunca lo haría.
- No innovar: si no te abres a probar cosas nuevas se acabará cansando.
- Los complejos: el “me siento fea” no les deja concentrarse. Si se acuesta contigo es porque le gustas.
- Hacer comentarios que no vienen a cuento durante el coito: estar atenta a otras cosas como echar el pestillo de la puerta “denota falta de interés”.
- El pudor: él no sabe lo que es eso. Suéltate un poco más.
- Pensar que ciertas cosas sólo las hacen las prostitutas: no te reprimas. Si te apetece, todo vale.
- Querer que te abrace demasiado: con un poco de cariño postcoital es suficiente.
- Negarse, por decreto, a practicar el hacer el amor anal: están hartos de que sea un mito y se les considere “enfermos” por proponerlo.
- Calentarle para, al final, no hacer nada: si no te apetece es mejor que no empieces. No le dejes con la miel en los labios.
- Preguntar si ‘está dentro’: sin comentarios. Su autoestima dejará de existir.
- Agarrarle con fuerza la cabeza mientras te hace hacer el amor oral: a ti tampoco te gusta. Le ahogas.
- No tocarle: a él también le gustan las caricias.
- Coger su pene con demasiada energía: no es una zambomba.
- El ‘hoy me duele la cabeza’: un clásico. Cambia de excusa.
- ‘Jugar’ con sus testículos sin delicadeza: no son de goma.
- Quedarse dormida antes o durante el acto: la primera puede molestarle, pero con la segunda se va de casa.
- No hacer “un esfuerzo” si terminas antes: tú lo tienes más fácil que él.
- Ponerse a recoger todo nada más acabar: podéis hacerlo después.
- Poner una toalla en el sofá para no manchar: si lo haces se sentirá cohibido.
- No meterle mano: le gusta ver tu cara más atrevida. Lánzate.
- No decirle cosas bonitas: dicen que “los piropos no se inventaron sólo para las mujeres” y que ellos también tienen “su corazoncito”.
- Creer y decir que todos los hombres son iguales: evita las generalizaciones. No le puedes decir a tu pareja que es como los demás.
- Pensar que siempre tiene ganas: él no es una máquina del amor. A veces no le apetece.
- No quitarse los calcetines: vale que el invierno es frío, pero es poco atractivo.
- Los ‘pedos’ vaginales: eso es inevitable.
- Castigar sin hacer el amor: no lo utilices como arma arrojadiza o moneda de cambio en la pareja.
- Comparar el tamaño de su pene con el de tus antiguas parejas: no lo hagas, aunque te lo pregunte.
- No estar depilada: no quiere que te rasures para él, pero sí la marca del bikini como mínimo.
- Irse un momento a hacer pis en mitad del acto: esto es como cuando te vas de viaje, hay que hacerlo antes.
- Quitarse el maquillaje “durante un buen rato” antes de hacerlo: conseguirás que pierda el interés o que se duerma.
- Tener cosquillas por todas partes: al principio tiene gracia, pero luego desespera.
- No usar lencería nueva: sobretodo si te la regala él. Un conjunto explosivo le dejará sin palabras. Olvídate de las bragas de dibujos animados.
- No ponerle nunca el preservativo: ya se siente perjudicado respecto a ti por tener que ponérselo. Que no se sienta sólo en eso.
- No comprar preservativos: él se los pone, pero os sirven a los dos.
- Dar por supuesto que los pezones del hombre no sirven para nada: que no llamen la atención no quiere decir que sean de adorno.
- No dejarle que te mire: él se excita viendo cómo disfrutas.
- No decir lo que te gusta en la cama: pídele lo que te apetezca, no seas vergonzosa. Pónselo más fácil y saldrás ganando.
- Poner mala cara o quedarse en silencio cuando eyacula demasiado rápido: peor se siente él. Ten paciencia, la emoción a veces juega malas pasadas.
- Querer hablar por hablar después: si no es importante, déjalo.
- Preguntarle qué ha sentido: ya lo sabes.